viernes, 21 de noviembre de 2014

Lentamente

Lentamente me acerco a la tierra prometida. Una parte de mí se deleita por anticipado mientras otra sigue esperando despertar en algún momento, abrazado a la almohada.
Lentamente acerco un dedo tembloroso a la estrecha tira de tela sedosa sobre tu hombro. Cierro los ojos esperando una cachetada o tal vez una carcajada mientras alguien me señala dónde está la cámara. Pero te toco… y eres real.
Muevo un centímetro mi mano para sentir mejor la suavidad de tu piel. La tela resbala y su compañera en el otro hombro hace lo mismo impulsada por tu mano.
Los hados y la gravedad se conjuran a mi favor y todo cae dejando al descubierto tu cuerpo desnudo. Digo en un susurro que eres como había soñado, pero es mentira. Superas cualquier cosa que mi mente pudiera soñar.
Tu boca entreabierta me reta al asalto pero sigo clavado en el suelo. Mis manos hiperventilan y a mis ojos les duele el pecho. Si no hago algo moriré.
Tú lo comprendes y me besas.
Lentamente los temores desaparecen, el mundo desaparece, yo desaparezco; sólo existes tú. Yo me he convertido en una pequeña partícula que orbita tu alma.
¿Cómo pude vivir todos estos años sin sentirte? ¿Cómo pude haber pensado alguna vez que era feliz sin conocerte?
Un suspiro y unas uñas en la espalda me devuelven a esta dimensión.
Vuelvo a caer en este planeta frío y hostil. Esta tierra odiosa de duchas rápidas, besos lanzados y anillos de casada que regresan a su sitio.

Lentamente comprendo que no saldrá bien. 

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